Las fracturas por estrés son lesiones que sorprenden porque aparecen sin un golpe ni una caída. No hay un momento exacto en el que algo se rompe, sino un proceso gradual de sobrecarga repetida que el hueso no puede absorber. En FISyOS VITA, clínica de fisioterapia y osteopatía en Las Rozas, las tratamos con frecuencia especialmente en corredores, triatletas y deportistas de impacto que han aumentado su carga de entrenamiento de forma brusca.

Si llevas semanas con dolor en el pie o la pierna que aparece durante el ejercicio y no mejora con el descanso, puede que estés ante una fractura por estrés.

¿Qué es una fractura por estrés?

Una fractura por estrés es una pequeña fisura en el hueso producida por microtraumatismos repetitivos. A diferencia de una fractura traumática, que ocurre por un impacto único e intenso, la fractura por estrés es el resultado acumulado de miles de impactos menores que el hueso no ha podido reparar a tiempo.

El hueso es un tejido vivo que se adapta al esfuerzo, pero necesita tiempo para hacerlo. Cuando la carga aumenta más rápido de lo que el hueso puede adaptarse, aparecen microfisuras que si no se tratan pueden convertirse en fracturas completas.

Los huesos más frecuentemente afectados que vemos en nuestra clínica de fisioterapia en Las Rozas son el segundo y quinto metatarsiano del pie, el calcáneo, la tibia y el peroné, aunque pueden aparecer en cualquier hueso sometido a carga repetitiva.

Causas más frecuentes

La causa principal de las fracturas por estrés es el desequilibrio entre la carga aplicada sobre el hueso y su capacidad de adaptación. En FISyOS VITA identificamos varias situaciones de riesgo que conviene conocer para prevenirlas.

El aumento brusco del volumen o la intensidad de entrenamiento es el factor más habitual. Pasar de correr 20 km semanales a 40 en pocas semanas, o incorporar superficies duras sin progresión, sobrecarga el hueso antes de que pueda adaptarse. El calzado inadecuado o desgastado que no absorbe bien el impacto es otro factor importante. Las alteraciones en la pisada como el pie plano o el pie cavo modifican la distribución de fuerzas y concentran la carga en zonas específicas del pie. La deficiencia de vitamina D y calcio debilita la estructura ósea y aumenta el riesgo de fractura. Y en mujeres deportistas, la tríada de la atleta, que combina baja disponibilidad energética, alteraciones menstruales y baja densidad ósea, es un factor de riesgo especialmente relevante.


H2: Síntomas que debes reconocer

El síntoma principal es el dolor localizado en un punto concreto del hueso que aparece durante el ejercicio, inicialmente solo al final de la actividad, y que progresivamente se adelanta hasta aparecer desde el principio o incluso en reposo en los casos más avanzados.

A diferencia del dolor muscular, que es más difuso, el dolor de una fractura por estrés se localiza con precisión al presionar sobre la zona afectada. En el pie es habitual notar un punto muy concreto en el dorso o en la planta que duele al presionar con el dedo.

En fases avanzadas puede aparecer hinchazón leve en la zona y el dolor puede persistir en reposo o incluso de noche, lo que es una señal de que la lesión ha progresado y requiere atención urgente.

Diagnóstico: por qué no siempre aparece en la radiografía

Uno de los problemas de las fracturas por estrés es que en las primeras semanas no siempre son visibles en una radiografía convencional. La resonancia magnética es la prueba más sensible para detectarlas en fases tempranas, mientras que la gammagrafía ósea también puede ser útil.

Por eso en FISyOS VITA insistimos en que ante la sospecha de fractura por estrés es fundamental acudir al médico para confirmar el diagnóstico antes de iniciar el tratamiento de fisioterapia. Un diagnóstico precoz marca la diferencia entre una recuperación de 6-8 semanas y una complicación que puede alargarse meses.

Tratamiento y papel de la fisioterapia

El tratamiento de las fracturas por estrés es en la gran mayoría de los casos conservador, sin necesidad de cirugía. El reposo relativo es fundamental en las primeras semanas, evitando la carga sobre la zona afectada, pero sin llegar al reposo absoluto que retrasa la formación del callo óseo y provoca pérdida muscular.

En FISyOS VITA, nuestra clínica de fisioterapia y osteopatía en Las Rozas, el papel del fisioterapeuta durante la recuperación de una fractura por estrés es fundamental desde el primer día. Trabajamos el fortalecimiento de la musculatura que rodea la zona afectada, especialmente glúteos, cuádriceps, isquiotibiales, tríceps sural y musculatura intrínseca del pie, para que cuando se retome la carga el hueso tenga el mejor soporte muscular posible.

La neuromodulación no invasiva con TENS puede ayudar a controlar el dolor durante la fase de reposo relativo. Y la osteopatía nos permite corregir las compensaciones posturales y de pisada que en muchos casos fueron la causa original de la sobrecarga.

La vuelta al deporte se planifica de forma progresiva y controlada, comenzando por actividades sin impacto como la natación o la bicicleta estática, y aumentando gradualmente la carga hasta recuperar el nivel previo a la lesión.

¿Cuándo pedir cita?

Si llevas más de una semana con dolor localizado en el pie o la pierna durante o después del ejercicio, si el dolor ha ido empeorando progresivamente, o si ya aparece en reposo, acude cuanto antes a que un profesional lo valore. No sigas entrenando con dolor: una fractura por estrés no tratada puede convertirse en una fractura completa que requiera inmovilización prolongada.

En FISyOS VITA, tu clínica de fisioterapia y osteopatía en Las Rozas, te ayudamos desde el diagnóstico hasta la vuelta completa al deporte. 

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